Los usos prácticos del cobre reciclado
Durante la última década, el fuerte crecimiento de las economías emergentes, junto con un mayor uso de cobre para tecnologías de energía limpia e innovadoras, ha llevado a una demanda de cobre significativamente mayor. La recuperación y el reciclaje del cobre ayudan a satisfacer esta demanda y a construir un futuro sostenible para las personas y el planeta, por lo que el cobre reciclado se presenta como un elemento efectivo, que cumple con las expectativas de respeto al medio ambiente y prácticas responsables actuales.
El cobre es uno de los pocos materiales que se puede reciclar repetidamente sin pérdida de rendimiento. Tampoco existe diferencia en la calidad del cobre reciclado, o producción secundaria, y el cobre extraído, o producción primaria, por lo que pueden usarse indistintamente.
El uso de cobre reciclado es una forma altamente ecoeficiente de reintroducir un material valioso en la economía. El reciclaje del cobre requiere menos energía que la producción primaria y reduce las emisiones de CO2.
Además de sus beneficios medioambientales, el reciclaje de chatarra de cobre compleja, como los residuos electrónicos, impulsa la recuperación de muchos otros metales como oro, plata, níquel, estaño, plomo y zinc.

Cobre reciclado: una práctica responsable
Se estima que, en los últimos cien años, dos tercios de los 690 millones de toneladas de cobre producidos todavía se encuentran en uso productivo. Casi el 70 por ciento del cobre producido en todo el mundo se utiliza para comunicaciones y aplicaciones eléctricas y de conductividad, incluyendo cobre reciclado.
El cobre tiene la conductividad eléctrica más alta de todos los metales, aparte de la plata. Esta propiedad hace que el cobre sea el material elegido para la generación y transmisión de energía, suministrando electricidad de manera segura y eficiente a hogares y empresas.
Los equipos eléctricos, que proporcionan circuitos, cableado y contactos para electrodomésticos y electrónica de consumo, representan el 14 por ciento del uso de cobre.
El 12 por ciento restante lo utiliza el sector del transporte. El sistema de mazo de cables de cobre de alta pureza de un tren, automóvil o camión transporta la corriente desde la batería por todo el vehículo hasta equipos como luces, cierre centralizado, ordenadores de a bordo y sistemas de navegación por satélite.
Otro 20 por ciento de todo el cobre producido se utiliza en edificios: plomería, refrigeración, techos y revestimientos. El cobre proporciona estructuras livianas, duraderas y libres de mantenimiento que son naturalmente atractivas, duraderas y totalmente reciclables.
El 10 por ciento restante se utiliza para monedas, esculturas, joyas, instrumentos musicales, utensilios de cocina y otros bienes de consumo. Esta enorme reserva de cobre, contenida en su diversa gama de usos finales y equivalente a alrededor de 33 años de producción minera, a menudo se conoce como la “mina urbana” de la sociedad.

