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Reciclaje de Aluminio y gestión de residuos

Durante la última década la demanda de cobre ha sido significativamente mayor. Ante esto, se ha vuelto más importante el reciclaje de este material ante las necesidades actuales y para construir un futuro sostenible para las generaciones futuras.

El cobre reciclado es realmente efectivo, ya que este es uno de los pocos materiales que se puede reciclar repetidamente sin pérdida de rendimiento. Tampoco hay diferencia en la calidad del cobre reciclado, o de producción secundaria, y el cobre extraído, de producción primaria, por lo que se pueden usar indistintamente.

Se estima que desde 1900, dos tercios de los 550 millones de toneladas de cobre producidas todavía están en uso. Casi el 70 por ciento del cobre mundial producido se utiliza para aplicaciones eléctricas y comunicaciones. El cobre tiene la conductividad eléctrica más alta de todos los metales, excepto la plata. Esta propiedad hace que el cobre sea el material de elección en generación y transmisión de energía.

El reciclaje de cobre es una forma altamente ecoeficiente de reintroducir un material valioso en la economía. El cobre reciclado requiere de un 80 a un 90% menos de energía que la producción primaria. A nivel mundial, esto ahorra 40 millones de toneladas de CO2 anualmente, lo que equivale a sacar 16 millones de automóviles de la carretera.

Además de sus beneficios ambientales, el cobre reciclado también impulsa la recuperación de muchos otros metales como oro, plata, níquel, estaño, plomo y zinc.

Actualmente, un total de alrededor de 8,5 millones de toneladas de cobre por año provienen del reciclaje de chatarra “vieja”, que es cobre contenido en productos al final de su vida útil, y chatarra “nueva”, generada durante la producción y los procesos de fabricación posteriores.

Mientras que algunas aplicaciones de cobre dan como resultado pérdidas irrecuperables, como pérdidas por disipación debido a la abrasión, por ejemplo, en el caso de las pastillas de freno de automóviles, y productos químicos de cobre utilizados como complementos alimenticios para animales y fungicidas, la mayoría de los usos son parte de una recuperación bien establecida.

De igual forma, en el cobre reciclado se puede incluir productos al final de su vida útil, como cables y alambres, ferretería eléctrica, así como la refundición de residuos industriales. El cobre reciclado tomará aún más protagonismo en los últimos años teniendo en cuenta el crecimiento de la población, la innovación de productos y el desarrollo económico.

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