Saltear al contenido principal
93 828 19 45 info@inagensl.com

Reciclaje de Aluminio y gestión de residuos

El bronce es uno de los primeros metales conocidos por el hombre. Se define como una aleación compuesta por cobre y estaño, aunque este último también puede sustituir por plomo, zinc, aluminio, níquel, manganeso y fierro, variando sus porcentajes dependiendo del uso que se le quiere dar. Si el contenido de estaño del bronce es muy alto, la resistencia aumenta, pero la conductividad de la electricidad y el calor disminuyen. Si el contenido de cobre del bronce es más alto que el de los otros metales, la conductividad aumenta y la resistencia disminuye. En el campo eléctrico, por ejemplo, los cables de bronce fosforoso se utilizan en conectores.

A pesar de que existen muchas aleaciones del bronce, el de uso más común en la actualidad suele ser 88% de cobre y 12% de estaño.

Podemos obtener bronce reciclado gracias a un proceso en donde se puede reutilizar este material. A menudo, se puede obtener de otras piezas con un proceso similar al de otros metales en donde se funde y se separa el bronce puro de otros adjuntos para luego ser reutilizado. Esto se logra usando un horno eléctrico o de a gas. Además, se puede añadir aleante faltante dependiendo las propiedades mecánicas que se espera que tenga este bronce reciclado.

Posteriormente, el bronce reciclado puede ser usado en cañerías, herrajes, chapas, llaves, carpintería metálica, candados, griferías, accesorios para baños, piezas internas para canillas, monedas, revestimientos, piezas de válvulas, manijas, ornamentos, resortes, asas, válvulas, marcos, entre otros.

El bronce suele ser un metal dorado, duro y quebradizo y sus propiedades originales se mantienen incluso en las piezas de bronce reciclado, entre las que se encuentra su baja fricción contra otros metales, además de ser altamente dúctil.

Muchas aleaciones de bronce muestran la propiedad inusual de expandirse una pequeña cantidad cuando se solidifican de un líquido a un sólido. Para la fundición de esculturas, esto es deseable, ya que ayuda a llenar un molde.

Tras la exposición al aire, el bronce se oxida, pero solo en su capa exterior. Esta pátina consiste en óxido de cobre, que eventualmente se convierte en carbonato de cobre. La capa de óxido protege el metal interior de una mayor corrosión. Sin embargo, si hay cloruros presentes (como en el agua de mar), se forman cloruros de cobre, que pueden causar la “enfermedad del bronce”, una condición en la que la corrosión atraviesa el metal y lo destruye.

A diferencia del acero, golpear el bronce contra una superficie dura no generará chispas. Esto hace que el bronce sea útil para el metal que se usa alrededor de materiales inflamables o explosivos.

Volver arriba